Instalación Sensorial

AIR(E)

Tormenta de fuego

Inauguración: Sábado 5 de noviembre a las 12:00 hrs.
Cierre: 18 de diciembre
 Lo Matta Cultural
Av. Kennedy 9350

AIR(E)

Magdalena Salazar Preece
Escritora

El ser humano demostró su superioridad del resto de los animales porque pudo dominar al fuego. A esa reacción química que emite luz y calor que por siglos se experimentó como mágica, sagrada y endiosada. Retazos del sol que emergen por la combustión de una materia, que aparece en forma de espectros vibrantes y poderosos, que tiene un cuerpo que se desmembra en pequeños astros escupidos por una matriz o salpicado en chispas ardientes. Dominar el fuego es la hazaña más valiente del ser humano porque implica enfrentar el miedo a la destrucción, al dolor o a ser atrapado por la hipnótica danza de las llamas.
En otros tiempos, hubo que mantener resguardada una lumbre tenue en algún altar para no despertar su furia incandescente y solo mantener la luz y calor necesarios. Porque la naturaleza del fuego es expandirse propagando su poder, alentado por el suicidio del aire. Su arrogancia se engrandece al consumir lo que sus brazos alcancen. Y no muere, aunque se ahogue, poque basta una fricción para que estalle otra vez.Ese material agresivo e impoluto es el que Denise Lira Ratinoff, en colaboración con Patricio Aguilar Díaz, experimentan para esta instalación sensorial. Denise expone su propio cuerpo a la magnificencia del fuego. Ella camina entre hogueras y con el cuerpo encendido, rodeado por aureolas y flamas quemantes. Atraviesa con la valentía de los hombres y mujeres del pasado, pero con la consciencia y humildad tan requerida en estos tiempos.

En una especie de inmolación controlada, Denise encarna metafóricamente la irrespetuosa relación del ser humano respecto a la Naturaleza, a la exacerbación de su auto confianza y soberbia, lo que nos ha llevado a un probable exterminio por el acelerado calentamiento del planeta. El centro de la gran hoguera que está quemando la vida y que arrasa despiadadamente está en las acciones humanas, en el desamor y la ignorancia.

La Naturaleza siempre se defenderá de ella misma porque obedece a un espíritu integrado por todos los seres vivos, y es capaz de restablecer nuevos órdenes. Sin embargo, esa adaptación dejará restos de diversas especies que serán el futuro carbón de la tierra. Esta obra es la proyección de nuestra inconsciencia y la posibilidad de un futuro cáustico, pero también es la oportunidad para plantearnos ser el AIR(E) que restablezca un equilibrio verdadero.

La propuesta escénica en la que se instala la obra invita a que los visitantes experimenten una inmersión sensorial y reflexiva. El recorrido está compuesto por distintas momentos en los que se podrá sentir el proceso creativo. Se entra a una sala en total oscuridad. Lo primero que se enfrenta es una pantalla que muestra, en tiempo real, los incendios simultáneos que están sucediendo con una frecuencia alarmante en el planeta. Una aplicación de la NASA en la que se puede dimensionar que nuestro mundo está siendo incinerado. Luego, una senda franqueada por 22 celulares suspendidos en el espacio que aportan una experiencia de expresión humana de llanto, dolor y esperanza en la rotación de cientos de voces humanas y diálogos de la naturaleza. A continuación, una experiencia envolvente nos sumerge en paisajes sonoros de viento, mares, aves, cetáceos, fuego y explosiones; Elementos introspectivos que nos transforman. Se camina sobre pasto real para sentir la irregularidad y el resquebrajarse de la tierra. Finalmente, una pantalla de grandes dimensiones en la que se proyectan imágenes de fuego sulfúrico, llamas hipnóticas, texturas crepitantes y dolorosas que nos increpan. Estas imágenes se replican en un espejo de agua de las mismas dimensiones que la pantalla, en las que el siniestro futuro que nos depara se inunda en un filtro de vida que puede provocar una profunda reflexión a partir de un sentimiento de amor y de urgencia.

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